lunes, 9 de marzo de 2009

Por la crisis crece la venta de "San despedito" patrono del trabajo en negro y la desocupación

Estiman que se debe a una nueva forma de profesar la fe. La cara de la esclavitud detrás de una estampita y como son los simbolísmos detrás de una nueva época.

Vivimos en un país con ferviente fe católica, que se profesa en cuanto lugar se pueda. Cada uno tiene su santito particular a quien le reza las plegarias o le dedica el último meo antes de ir a dormir. Pero el santo que por estos días goza de mejor rating es "San despedito" patrono del trabajo en negro, el empleo irregular y la desocupación. No son pocos aquellos obreros textiles, de la construcción y demás rubros que le piden mejor clima de esclavitud en su lugar de trabajo.

El primer lunes de cada mes hay que rezarle una plegaria, pero ahora todos los días son lunes, y todos los lunes son primero de cada mes. Noticias piratas recorrió las santerías de confianza y comprobó datos infalibles donde afirman que "San despedito" es el cristiano más rezado por estos días, y a quien más se le reclama conservar el trabajo en negro. En esta actual coyuntura es el santo que tiene que escuchar más llantos, plegarias, salmos, contra salmos y sollozos anticrisis.

San despedito sabe en el fondo que no puede ni hará cumplir aquellos pedidos que llegan de los subesplotados del mundo capitalista, pero no hay mejor remedio que la fe, y por estos días no queda boludo sin hacerle un reclamo de peso al santito.

San despedito no es el santo más carismático que digamos pero hoy por hoy es el único que fotocopia la imprenta. Según los plastificadores "ya logró superar por 50 copias la estampita de Rodrigo, Santa Gilda, San Lamuerte e incluso el inviolable y garantía de realización del mismísimo Gauchito Gil".

Más relegados quedaron San Jorge y con poca prensa se abandonó San Cayetano porque según los creyentes "hace años no cumple una promesa y todo sale al revés". La vendedora de una reconocida santería confesó a este medio "San Cayetano es bueno pero el problema no es el trabajo, sino el subempleo, la esclavitud, la explotación y otros vaivenes del capitalismo tardío, por eso no tiene la vigencia que goza San despedito".

Hoy por hoy el santo del momento y no queda nadie sin rezarle al santo del subempleo. Cuando no hay colectivos sociales que se puedan movilizar por sus reclamos nada mejor que un santo moderno. Cubre las expectativas 100 % garantizado o le devolvemos su baucher de supermercado. 

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